11 junio 2009

Vivir

11 junio 2009
Brueguel
A menudo sentimos una pasión nostálgica por algo que desconocemos. Es como si un fuego abrasador inundara por completo nuestros pensamientos y nos indujera a correr alocadamente hacia algo que no somos capaces de discernir. Tal vez sea el ansia por la aventura, quizá el afán por conocer lo desconocido. Probablemente el abrazar nuevos retos cuya importancia nos queda tan lejana que es imposible apenas percibirlos en un horizonte tan incierto que es imprevisible. Todo ello es verdad.

Es una fuerza interior que nos impele hacia afuera de nosotros mismos, desde nuestro más profundo interior, y que nos causa al principio cierto desasosiego. Pues que ni siquiera se ve la meta, ¿cómo vamos a saber cuál es el objetivo? Los pensamientos se expanden y van dejando un imborrable surco de canales o de pisadas sobre la arena. Pero no sabemos en qué lugar estamos ni con qué mirada hemos de observar todos esos indicios que, por otra parte, sólo son señales de algo que nos indica el humo, siempre tan disperso, pero no su procedencia.

Vivir es adivinar con la experiencia lo que nos deparará el futuro. Vivir es permanecer entre sombras la mayor parte del tiempo para emerger, levantar la cabeza, apenas unos momentos cada cierto tiempo. Y hay que tener un pensamiento muy lógico y estar muy bien organizado para aceptar las cosas tal y como vienen o darles la explicación adecuada a los hechos que se suceden. Vivir es afanarse por hacer cosas que ni siquiera nosotros sabemos cuál es su sentido, su realidad, su presente y su pasado. Retomar lo ya dicho o ya pensado es bueno en ciertas ocasiones, pero no cabe duda de que el presente obliga y manda forzosamente y de que a cada instante nos vemos obligados a desempolvar el tarro de nuestras mejores esencias para intentar atrapar la realidad sin confundirla con un sueño.

Ilustración: Pieter Brueguel, Bélgica, 1525-1569. Proverbios flamencos (1559). Óleo sobre madera. [Pulse sobre la imagen para ampliarla].

05 junio 2009

El pelmazo

05 junio 2009
Decididamente, aquel hombre fue toda su vida un verdadero incordio. Una noche se acostó. Y no despertó más. Dejó una nota, diciendo: “Por favor, denme la vuelta cada 24 horas”.

03 mayo 2009

Mario, no estás solo

03 mayo 2009
Mario Benedetti está atravesando una mala hora. Y en esta página quiero sumarme a la invitación de algunos blogueros a colgar un poema suyo en nuestras bitácoras. Esta es mi pequeña aportación.

No te salves

No te quedes inmóvil
al borde del camino,
no congeles el júbilo,
no quieras con desgana,
no te salves ahora
ni nunca.
No te salves.

No te llenes de calma,
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo,
no dejes caer los párpados
pesados como juicios,
no te quedes sin labios,
no te duermas sin sueño,
no te pienses sin sangre,
no te juzgues sin tiempo.

Pero si,
pese a todo,
no puedes evitarlo;
y congelas el júbilo,
y quieres con desgana,
y te salvas ahora,
y te llenas de calma,
y reservas del mundo,
sólo un rincón tranquilo,
y dejas caer los párpados
pesados como juicios,
y te secas sin labios,
y te duermes sin sueño,
y te piensas sin sangre,
y te juzgas sin tiempo,
y te quedas inmóvil
al borde del camino,
y te salvas;
entonces
no te quedes conmigo.

28 abril 2009

Una cita de Javier

28 abril 2009
No arruines tu carrera de fracasado por un éxito de mierda.

Javier Ortiz

22 abril 2009

Preciosos

22 abril 2009
El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee.

Umberto Eco

15 abril 2009

Oda a la gilda

15 abril 2009
Son días estos de volver sobre papeles de ayer y de antes de ayer. De manera que repaso el texto y compruebo que es nada menos que de 1997. Por esas fechas, algo debía tener yo en la cabeza que me impulsó a escribir esta Oda a la gilda, quizá el pintxo más universal que han dado las tabernas vascas de toda la vida. Dicen que además fue inventado en Casa Vallés, de la donostiarrísima calle de Reyes Católicos, junto a la catedral del Buen Pastor. Hablo por teléfono con mi hermano Antonio, a quien dediqué entonces estos versos, quizá por haberme fijado en tantas ocasiones con qué mimo y qué detalle preparaba este pincho celestial. Y me confirma que el Vallés sigue existiendo. Y quiero imaginarme un mano a mano con él en esa misma barra, degustando una tras otra las delicadísimas gildas y hablando de los enormes éxitos que todavía le deparan a la Real Sociedad. Vaya por usted, don Antonio, con salud, y por mí, que ya voy empaquetando poco a poco los recuerdos.

gilda

A mi hermano Antonio


Oh, gilda que en mi despensa habitas,
Ansiando de mi boca tus manjares,
Para reunirse, feliz, con la feliz anchoa,
Con la humilde aceituna, y en su encuentro
De su grácil sabor te felicitas.

Oh, témpora, oh, mores, tú, bendita,
Eres de mi barco la preciada proa
De mi nave el timón que solicita
El rumbo ilustre del aperitivo,
Desnudo guante del sabio mediodía.

Un leve palillo ―¡ay!― te sujeta.
Plácida duermes, mas por un instante:
Porque pronto una mano te acomete,
Te engulle, te devora, te deglute,
Se chupa los dedos, y repite.

Sí, repite, y toma otra
Y otra hasta perder el seso.
¡Gilda de mi alma, oh, sapientísima
Hortaliza vasca, tus rubores
Ruborizan de gozo mi garganta!

Y en tu placer me fundo y me derrumbo,
Colesterol aparte, es que disfruto.
No me reprimo, y pido: “¡Jefe, déme otra!”,
Una más, por qué no. Una a lo sumo,
¡Bendita gilda, trance de Donostia!

13 abril 2009

Biografía

13 abril 2009
De Carlos Bousoño, Oda a la ceniza (1967).

Nació.
Salió.
Se capacitó.
Regresó.
Abrió la puerta y la cerró.
Miró.
Salió.
Reflexionó.
Volvió.
Encendió
la luz que luego apagó.
Cuidadosamente cogió
la manzana que no se comió,
y escogió
una silla donde se sentó.
No miró:
Recapacitó.
Marchó. Regresó.
Sopló
y desapareció.

07 abril 2009

La familia

07 abril 2009
familia
Red Grooms, The Living Room (1981). Colección privada.

La obra me acecha desde hace días sin que esta vez sepa muy bien qué hacer con ella. Pero todo menos guardarla tontamente en cualquier pliegue de cordel. En torno a ella, eso sí, siempre una, la misma pregunta: ¿queda alguna familia como ésta en alguna parte, en algún remoto lugar del mundo? O incluso tal vez ocurra que, en el fondo, sean todas así y a mí me parezca estar viendo algo diferente, extraordinario. La respuesta es única, sólo está en su ojo y en el mío. ¿Vemos lo mismo?

27 marzo 2009

Frases malabares para Manuel

27 marzo 2009
El pásado sábado 14 de marzo, Gemma Pellicer ya debía estar al corriente de mi grave enfermedad. Yo había remitido esos días una escueta nota a un reducido grupo de amigos. Gemma escribió esto para mí. Hoy he querido añadir esta obra de Bacon, Three Figures in a Portrait (1975), dejándome llevar por las sensaciones del momento, nada amargas a pesar de lo que puedan sugerir.

Photobucket

I.


Quienes buscan la verdad merecen el castigo de encontrarla.
Santiago RUSIÑOL

La belleza es una carta de recomendación que nos gana de antemano los corazones.
Arthur SCHOPENHAUER

La memoria se acrecienta usando y aprovechándose de ella.
Juan Luis VIVES

Procura no emplear el tesoro de tu vida en odiar ni en temer.
Henri Beyle STENDHAL

La voluntad es la piedra filosofal buscada por la alquimia.
Constancio C. VIGIL

En cuanto a la adversidad, dificilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tú mismo.
Marco Tulio CICERÓN


II. Y un poema malabar...

La verdad
-------la voluntad
------------la belleza
es buscada por la adversidad

Aprovechándose de ella, usándola,
los corazones procuran
una carta de recomendación,
no emplear la alquimia
en odiar ni en temer.

En cuanto a ti,
la memoria se nos acrecienta,
―busca el castigo de la piedra filosofal―

difícilmente la soportarías
si no tuvieras un amigo
que sufriese más que
tú mismo

y es que gana
encontrarla
por quienes merecen
de antemano
el tesoro de tu vida.

25 marzo 2009

Malditos y malditismos

25 marzo 2009
munch
Edvard Munch (Noruega, 1863-1944). Primavera en el Paseo Karl Johann (1890).

Resulta curioso que me ponga a escribir, o a pretender escribir algo sobre la trágica muerte de Mariano José de Larra, aquél 13 de febrero de 1836 (apenas con 27 años de edad) y que, como por arte de magia, me sorprenda ante la mirada un extraordinario ―a mi juicio― lienzo de Edvard Munch. Pero la coincidencia ―pienso― no puede ser tal: ambos artistas son conocidos por una trayectoria muy delimitada, muy circunspecta a una serie de tópicos, quizá de toda esa retahíla de estereotipos de los que quisieron huir durante toda su vida. ¡Qué difícil se hace sobrellevar el malditismo! Y conste que hablo de malditismos, en un sentido digamos clásico del término, y no de esas miserables condiciones humanas que se escupen a sí mismos con infinita complacencia cuantos personajes y caricaturillas del plasma catódico nos agreden a diario a través de la pantalla boba.

Dos años antes de su muerte, Larra escribió un divertido texto, Lo que no se puede decir, no se debe decir, en el que, tras un elemental ejercicio de crítica y censura dirigidas a sí mismo, decide no escribir nada. Munch pintó esta romántica pieza seguramente en un periodo en el que intensos sentimientos amorosos brotaban fuertemente de su piel. Y, sin embargo, ambos son reconocidos tal vez por hechos o actos que jamás hubieran repetido. Y así, millones de vidas que se cruzan y que finalizan en sus días sin haberse mostrado al mundo quizá ni una mínima parte de como fueron. Tal vez sólo seamos aquellos espejos deformados de los que con tanta vehemencia hablara Valle-Inclán, meros fantasmas de nuestra propia sombra. ■
 
Las aves migratorias © 2008. Design by Pocket